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Mural del beso en Barcelona
Curiosidades y formas de llegar al mural del beso en Barcelona
El món neix en cada besada (el mundo nace en cada beso) es el título del fotomosaico creado en Barcelona en 2014 y que, con la distancia de unos pocos años desde su inauguración, se ha ganado un espacio en todas las guías de la ciudad junto al Parque Güell y la Sagrada Familia.
El mural del beso, el nombre con el que se ha dado a conocer, es una creación del genial fotógrafo catalán Joan Fontcuberta (Barcelona, 1955). Con su obra, el artista ha querido conmemorar el tricentenario de la derrota catalana en la Guerra de Sucesión Española (11 de septiembre de 1714, fecha en la que cada año se celebra el día de Cataluña) y, al mismo tiempo, involucrar a la mayor cantidad de gente posible en la obra, animándoles a enviar a un periódico local mediante Twitter e Instagram (hashtag #Momentsdellibertat) las fotos de su “momento de libertad”.
Nada más y nada menos que unas 6.000 fotos llegaron a las redacciones de los periódicos y unas 4.000 han sido usadas para la creación del mural donde Joan Fontcuberta ha podido contar con el trabajo del ceramista Antoni Cumella. El mural del beso mide más de 30 metros cuadrados y está constituido por 80 columnas y 50 filas de fotos en azulejos con una dimensión de 3,8 metros de alto y 8 de largo.
El mural del beso se encuentra en el centro del barrio gótico de Barcelona, en la plaza de Isidre Nonell, ubicada a pocos metros de la catedral de Barcelona. Llegar allí es pan comido: en metro (parada Jaume I, línea 4), autobús (V15 y V17) o en coche (amplio aparcamiento subterráneo municipal en via Laietana con Plaza de la Catedral).
Joan Fontcuberta, un artista polifacético
Artista, ensayista, fotógrafo y promotor de arte, Joan Fontcuberta es Premio Nacional de Fotografía y Premio Nacional de Ensayo, ambos concedidos por el Ministerio de Cultura español. Su fotomosaico se inspira a una frase de Oliver Wendell Holmes: El ruido de un beso no es tan ensordecedor como el de un cañón, pero su eco es más duradero.
Durante la presentación a la prensa, Fontcuberta explicó a El País que “no quería evocar un muro de lamentaciones, sino materializar un muro símbolo de afecto, pasión, proximidad y, en definitiva, ganas de vivir”. Asimismo, el artista ha definido la obra como “un gran álbum de familia instalado en un muro físico de Facebook”.
Durante el mismo acto, Fontcuberta aclaró que “muchas de las imágenes más icónicas de nuestro tiempo representan besos: el beso de París, de Robert Doisneau, o el de Alfred Eisenstaedt, del marinero besando a la enfermera en Times Square para celebrar el fin de la Segunda Guerra Mundial. Me gustaría mucho que el mural El mundo nace de cada beso se convirtiera en un icono parecido de Barcelona”.
En conclusión y como curiosidad, Fontcuberta ha desvelado que, entre las 4.000 fotos del mosaico (donde están fotografiados besos, saltos, familias, playas…) hay una de ellas que retrata al artista, como si de un cameo se tratara al más puro estilo Alfred Hichtcock.
