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Qué hacer en Barcelona en un día - Guía rápida
Todo el mundo lo sabe: si después de una rápida estancia en la ciudad quieres volver a Barcelona, basta con beber un poco del agua que sale de la fuente de Canaletas, situada en la Rambla… Al revés, si no crees en estas leyendas urbanas, que sepas que con un día de visita a la capital catalana puede ser suficiente para apropiarte de sus secretos, conocer los mejores ejemplos de arte modernista, admirar las catedrales góticas más imponentes y hasta un ejemplo de estilo románico donde menos te los espera.
Así, sin alejarse mucho de la calle más representativa de la ciudad, La Rambla, y sin usar transporte público, podrás hacerte una idea más que satisfactoria de lo monumentos de la ciudad empezando del centro de la ciudad, Plaza Catalunya y llegando hacia el mar, al final de la rambla y vuelta paseando por el mismo e inconfundible boulevard.
El barrio del Raval
Si baja la Rambla y entras en las calles de la derecha respecto a tu dirección de marcha encontrarás la calle y la plaza del Bonsuccess y si vas hasta el fondo de la calle, encontrarás el MACBA, el museo de arte contemporánea de Barcelona, obra del arquitecto estadunidense Richard Meyer. Un paseo por el museo y un vistazo al vecino Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona (CCCB) puedes hacerlo en poco más de una hora. De allí, paseando por unos 200 metros podrás acercarte al antiguo hospital de la Santa Creu.
Durante más de cinco siglos, entre los años 1414 y 1926, el antiguo Hospital de la Santa Creu fue el complejo sanitario más importante de la ciudad. Se levantó en torno a un gran claustro gótico y pasó por diferentes fases de construcción y ampliación. El resultado es un imponente recinto rectangular con patio central y salidas a la calle del Hospital, en el sur, y a la calle del Carme, en el norte.
Si bajas por la multicultural Rambla del Raval, encontrarás la joya románica del Monasterio de Sant Pau del Camp. El trasiego y el ruido del barrio del Raval encuentran un momento de descanso en esta pequeña iglesia románica de la calle Sant Pau. Sus fornidas paredes de piedra cierran el misterio y las maravillas de un estilo primitivo, pero cargado de simbolismo que habla del pasado de la Barcelona de los conventos.
La lápida funeraria de Guifré II Borrell, muerto en 911, ayuda a datar el origen de una de las iglesias más antiguas de la ciudad, lo que queda de un antiguo monasterio benedictino. De estilo románico lombardo, esta joya del Raval sufrió ataques y reconstrucciones que, en ningún caso le han hecho perder el encanto. Así, tanto la iglesia como el claustro del monasterio se encuentran en muy buen estado de conservación.
El joven Gaudì
Si te desvía unos pocos metros y alcanzas carrer Nou de la Rambla, encontrarás otra joya poco conocida, esta vez del modernismo, el Palau Güell, obra de juventud de Antoni Gaudí, que une la suntuosidad de regusto medieval con la extravagancia única del arquitecto. El edificio se acabó de construir en 1890 y fue la residencia privada del mecenas de Gaudí, el Conde Güell. El Palau Güell ha sido declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.
Si una vez acabada la visita al Palau Güell te mueves otra vez en dirección da la Rambla y sigues bajando por este boulevard, a la derecha encontrarás el Museu Maritim. Su bar es el lugar perfecto para descansar una vez llegado a mitad de la visita de la ciudad y sus exposiciones pueden ser de gran interés.
El Barrio Gótico
Desde el Museu Maritim puedes subir las Ramblas y entrar en los callejones que rodean el palacio del Ayuntamiento para sumergirte en la zona mundialmente conocida como Barrio Gótico: allí encontrarás el barrio del Borne con sus tiendas de moda exclusivas y sus concurridos bares. Y no solo. Separadas solo por centenares de metros encontramos dos iglesias joyas del gótico, como la Catedral y la Iglesia de Santa Maria del Mar.
La Basílica de Santa Maria del Mar de Barcelona, conocida como la "catedral de la Ribera", es uno de los ejemplos más perfectos de la arquitectura de estilo gótico, por armonía en sus proporciones y la serenidad que ofrece el conjunto. Fu construida en sólo 55 años, de 1329 a 1384, y es la única iglesia de estilo gótico catalán puro.
Siguiendo el flujo de las personas que van de shopping, subirás por la calle Portal del Angel y llegarás otra vez a Plaza Catalunya, donde podrás coger en autobús (el número 24) y en menos de media hora llegarás a tu última visita del día: el Parc Güell. Aquí te asomarás a un imperdible “ventana” sobre la ciudad y podrás hacer tu último selfie con Barcelona en el fondo. Ah, no olvides que la Sagrada Familia te espera!!!
